Querido lector,
Hoy abro la caja de Pandora para mostrarte dos de los secretos mejor guardados: el día de publicación de mi libro y su portada.
La fecha de lanzamiento será, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, el próximo día 3 de diciembre, celebración de San Birino, San Mirocles y, San Fiestuqui en mi casa. A partir de ese momento podréis adquirir tantos ejemplares de la novela como deseéis a través de la web de Amazón. Estará a vuestra disposición en formato digital, así como en libro físico con tapa blanda o dura, igual que los turrones. Y te anticipo otro secreto, el primer día de su publicación el ebook será gratuito.
Por otra parte, al fin podemos ver la cara de mi
“opera prima” y como diría un buen amigo: “ha quedado de putín bolín”. Hoy es
la puesta de largo y la presentación en sociedad de la cubierta de mi libro.
Dicen que “la cara es el espejo del alma”. En este caso, es de dos almas: la
del libro y un poco la mía.
Las personas somos profundamente visuales, nuestros
ojos dominan y controlan nuestros deseos. A todos, alguna vez se nos han ido
los ojos detrás de dos… cada uno que rellene el final con lo que más le guste:
ojos, manos, orejas, hombros, piernas, nalgas, tetas, testículos… Por eso, más que nunca,
merece la pena diseñar una buena cubierta.
Dicen los ingleses que “nunca juzgues un libro por su cubierta”, sin
embargo, según un estudio de Wall Street Journal (estadounidenses tenían que
ser), solo hacen falta 8 segundos mirando la portada y 15 segundos leyendo la
información de la contraportada, para saber si un libro nos interesa o no. La
fórmula magistral de su diseño es más secreta que la de COCA-COLA, pero sus
componentes los conoce todo buen profesional, son: los colores, la tipografía,
las imágenes y el formato. Mezclar todo bien para que no parezca un poster de
helados no es tarea fácil. Yo no me he atrevido y he tenido que echar mano de
un profesional.
Elegir un ilustrador que te apasione para que resuma en una sola imagen todo tu libro tiene más miga que una hogaza de pan de pueblo. Calculo, por lo bajo, que he examinado más de 500 portfolios de ilustradores célebres y después de ver miles y miles de imágenes, dibujos, fotografías, pinturas e ilustraciones de todo tipo, algunas de ellas “pa vernos matao”, solo unos pocos diseñadores llegaron a meta en un sprint final muy apretado. El maillot amarillo ha sido para Carlos Matera, MATT para los amigos. Un argentino de cuna y madrileño de adopción que tiene pinceles por dedos y arte por los cuatro costados. No sé como lo ha hecho, pero ha logrado plasmar en un solo diseño todo lo que yo tenía dentro de mi cabeza, sin abrírmela con un martillo y un cortafríos. No es el momento de cansarte con los detalles de la portada, solo espero que te guste tanto como a mí.
Hoy es un día muy especial para mí y tú, querido lector,
eres testigo de primera fila. Eso se merece un brindis con cava virtual.
Chinchín. ¡Que aproveche!
Hasta la próxima entrada y, no te cortes en los comentarios que, yo tampoco lo hare en mis respuestas.
Bss.
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Deseando tenerlo y leerlo. Enhorabuena ¡¡
ResponderEliminarEspero no defraudar que soy de ciencias.
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